Travesía y exploración La Joyita-Albergue de Puebla (Amecameca de Juárez (Mex) Santa María Atezcac (Pue)
Reseña por Geert Rombaut
Viernes 14 de marzo
Tras encontrarnos en la TAPO nos dirigimos a Amecameca para pernoctar en hotel y estar listos la mañana siguiente.
Sábado 15 de marzo
Nuestro taxista, Norberto, llega 10 minutos antes de las 6.00 acordadas. Desayunamos en el puesto de tamales frente a la gasolinera. Llegamos a Paso de Cortés a las 06:50, como somos 3, no resulta tan complicado conseguir aventón.
El cielo está despejado cuando a las 8.20 los tres (Vero Eslava, Víctor Ruiz y yo) iniciamos la marcha en La Joyita. Agarramos un ritmo lento pero continuo con descanso de 10 minutos en cada portillo hasta llegar al tercero a las 11:05. Aquí tomamos un descanso más largo, nos echamos un tentempié y observamos la ruta para subir el filo del C. Catedral; el cielo sigue despejado y reiniciamos la marcha por la vereda rumbo al paso del jabonero.
Quince minutos después de abandonar la vereda hacia El Jabonero, manteniendo rumbo nornoreste, en el segundo paso de un tramo de unos pocos metros con bastante pendiente y apenas una delgada capa de arena sobre roca, Víctor sufre una ligera caída. Solo queda en un susto, pero el contratiempo le merma la confianza.
El avance resulta cada vez más lento, la idea es que Vic estabilice la respiración y se concentre en la colocación y uso correcto de pies y bastones. A las 15:00 empezamos la travesía del arenal; lo hacemos en la cota más elevada para evitar en la medida de lo posible los columpios de las zanjas formadas por el material de arrastre. Después de una segunda caída, que nos arrastran a Vic y a mí unos 30 m hacia abajo, opto por bajar con él otros 20 m por la zanja hasta alcanzar un área más transitable.
Mientras tanto, Vero logró cruzar el arenal y le pido nos espere. Con mucho trabajo mental, físico y unas cuantas palabrotas, Vic logra el enfoque y la energía necesarias para que alcancemos a Vero. Tomamos un descanso y seguimos para hacer cumbre en el Cerro Catedral (4,747 msnm) a las 17:25, la suave luz del atardecer baña la Amacuilécatl y la base oriental de la Iztaccíhuatl y como si fuera la primera vez que anduviéramos en estas alturas, nos quedamos maravillados con la belleza del contraste de la aridez del paisaje casi lunar de la alta montaña y el manto verde que cubre las faldas de los volcanes.
A las 17:50 iniciamos la bajada en diagonal rumbo noreste por un arenal que permite bajar de forma cómoda y rápida. A partir de este punto, nos queda apenas hora y media de luz, un margen muy justo para localizar el albergue de Puebla. Vamos a intentarlo.
El cansancio empieza a pasar la cuenta y tenemos que mantenernos juntos. Bajamos la velocidad y de repente, en el altiplano abajo, observamos una luz que parece avanzar en nuestra dirección.. Seguimos el curso de una corriente de agua, pero varias veces tenemos que cambiar de rumbo porque la pendiente es muy fuerte o de plano hay un voladero. Entretanto, la luz que habíamos visto medio hora antes está mucho más cerca. Me dirijo hacia esta persona y empezamos un diálogo a gritos. El hombre vio las luces de nuestros frontales y supuso que andábamos perdidos. Nos recomienda regresar sobre nuestros pasos y volver a subir rumbo norte. Bajará para alcanzarnos y nos indicará por dónde seguir hasta el Albergue de Puebla
Son las 20:15 cuando nos encontramos con Marco-Antonio, un poblano sonriente, que inmediatamente se ofrece a cargar la mochila de Vic hasta llegar a su campamento. Mientras subimos, nos explica que esta tarde ayudó a otro grupo de 4 montañistas jaliscienses que pretendían hacer la circunvalación del Izta pero se perdieron; Marco-Antonio nos acompaña hasta el filo del altiplano de pasto y nos indica que vayamos bajando cerca de una pared dirección sureste. “No hay pierde, de hecho, la pared trasera del albergue la forma la roca”, nos indica.
Bajamos en paralelo a la pared (a nuestra izquierda) y el valle se va estrechando, seguimos sin ver el albergue, para entonces ya son las 21.50. Al ver tres lugares más o menos planos y con poco zacatón, decido parar aquí y montar campamento, el reloj indica que son las 22:00, cuando ya bien cansados nos metemos en nuestros respectivos sobres.
Domingo 16 de marzo
A vuelta de las 5:30, desde dentro de la casa de campaña, oigo voces de un grupo grande que está subiendo, pero consigo conciliar el sueño. En el oriente, el sol apenas se está asomando por detrás de las nubes que rodean el Pico de Orizaba cuando abro la casa de campaña. Tenemos hora y media para desayunar, empacar y disfrutar de la paz de las primeras horas del día en la montaña. Minutos más tarde iniciamos la bajada. Tal como habíamos anticipado, unos 20 minutos más tarde vemos una pequeña edificación de piedra: por fin hemos llegado al Albergue de Puebla (4,150 msnm), la ubicación y altimetría coinciden con la información que me compartió Edmundo Tzompa, gran explorador y guía del Cemac. Los montañeros de Jalisco nos explican que un amplio y ruidoso grupo se apoderó del albergue y no les dejó entrar. Intentamos abrir la puerta, pero la bloquearon.
Llega Marco-Antonio, quien les había prometido a los jaliscienses llevarlos a Ozolco y ayudarles a conseguir transporte para regresar a Paso de Cortés, no tiene ningún inconveniente en que bajemos con ellos. Así el grupo de 9 nos ponemos en marcha a las 9:00, el camino viene marcado por lazos de color naranja colgados de los árboles, llevamos muy buen paso y en menos de una hora hemos bajado casi 700 metros. Son las 9:45 cuando alcanzamos un llano amplio (3,668 msnm), es un pequeño valle que va dirección N-S y que desemboca en el valle que se divisa entre los Cerros Tlaltzala y Tepechechina (del lado S) y el lomo que es la prolongación del filo del Cerro Catedral. En este tramo nos cruzamos con varios corredores de trail y dos ejidatarios a quienes Marco-Antonio informa del desafortunado proceder del grupo grande.
A las 11.35 llegamos al portón, damos las gracias a Marco-Antonio y nos despedimos de los jaliscienses; después de un ligero almuerzo iniciamos la marcha por la terracería hacia SM Ozolco. Ya llevábamos más de hora y media de marcha, cuando por fin tenemos suerte y una familia con pickup nos ahorra unos 2.5 km de caminata y nos deja en la placita de la iglesia de SM Ozolco (2,650 msnm) a las 13:45. Tomamos una combi y después un camión, hasta llegar a la TAPO a las 18:30 para dar fin a esta excursión llena de emociones y esfuerzo.